Vertebroplastia
Procedimiento mínimamente invasivo guiado por imagen para estabilizar vértebras debilitadas y aliviar rápidamente el dolor
¿Qué es?
La vertebroplastia es un procedimiento mínimamente invasivo, guiado por imagen, que se utiliza para estabilizar vértebras debilitadas y aliviar rápidamente el dolor. Consiste en inyectar cemento óseo de uso médico (PMMA) en el cuerpo vertebral, restableciendo la resistencia mecánica y reduciendo los micromovimientos responsables del dolor.
Indicaciones
- Fracturas vertebrales por compresión de origen osteoporótico
- Metástasis vertebrales y mieloma múltiple
- Lesiones vertebrales dolorosas refractarias al tratamiento médico
- Fracturas patológicas inminentes o establecidas
Papel en la oncología intervencionista
En los pacientes oncológicos, la vertebroplastia no es solo una técnica de estabilización.
Con frecuencia se combina con la ablación tumoral (radiofrecuencia, microondas, crioablación) para:
- Lograr una citorreducción tumoral local
- Mejorar el control del dolor
- Estabilizar la vértebra tras la destrucción del tumor
- Reducir el riesgo de un nuevo colapso
Este enfoque combinado permite un tratamiento local más eficaz y duradero, integrado en la estrategia oncológica global.
Integración con las terapias sistémicas y la radioterapia
La vertebroplastia complementa la quimioterapia, las terapias dirigidas, la inmunoterapia y la radioterapia, ya que proporciona alivio inmediato del dolor y estabilidad estructural, lo que facilita la continuación de los tratamientos sistémicos y mejora el estado funcional del paciente.
Procedimiento
El procedimiento se realiza bajo sedación consciente (anestesia local con analgesia intravenosa y sedación leve) o, en casos seleccionados, bajo anestesia general.
- Acceso percutáneo a través del pedículo bajo guía de TC o fluoroscopia
- Colocación precisa de la aguja en el cuerpo vertebral
- Inyección controlada de cemento óseo con monitorización en tiempo real
El uso de sedación consciente permite:
- Un excelente control del dolor durante el procedimiento
- La cooperación continua del paciente y la monitorización neurológica
- Una recuperación más rápida y un menor riesgo anestésico
El procedimiento suele durar menos de una hora, con una estancia hospitalaria corta (normalmente de 24 horas).
Beneficios
- Alivio del dolor rápido y significativo
- Estabilización vertebral inmediata
- Abordaje mínimamente invasivo
- Hospitalización corta
- Pronta reincorporación a las actividades cotidianas
